«Los actores somos voces, almas, cuerpos, ideas y emociones compartidos con el público para servir de espejo, de inspiración y de reflexión.»
Ruth Gabriel y Montse Peidro son actrices con una sólida e interesante trayectoria en teatro, cine, televisión y series. Son las protagonistas de Mujeres de Oro, un espectáculo dirigido e ideado por Jorge Rivera que se presenta esta semana en la Casa Lope de Vega en Madrid y que analiza con rigurosidad la importancia de la mujer en el Siglo de Oro español, desde tres enfoques diferentes: sus propias acciones, sus palabras y lo que dijeron ellas.
Conversamos con ellas para conocer su carrera y este nuevo proyecto que las lleva a escena.
– Ambas tenéis una larga trayectoria profesional dentro de la interpretación, ¿por qué es tan particular esta profesión y qué aspectos os encantan y cuáles se hacen más difíciles de llevar?
Montse – Creo que en esta profesión son varias las peculiaridades, primero por la constante incertidumbre de que va a ocurrir tras un proyecto. No hay nunca nada seguro y esto crea bastante desasosiego.
Otro aspecto a destacar es la exposición, siempre dependemos de una reacción externa, ya sea el público, los espectadores, el director. Y por último el lado artístico y de creación que conlleva una implicación emocional en la mayoría de los proyectos.
«En esta profesión son varias las peculiaridades, primero por la constante incertidumbre de que va a ocurrir tras un proyecto. No hay nunca nada seguro y esto crea bastante desasosiego.»
Ruth – Para mí cualquier arte es una vía para conectar con el ser humano. La interpretación es lo que finalmente le da cuerpo a esa conexión. Somos voces, almas, cuerpos, ideas y emociones compartidos con el público para servir de espejo, de inspiración y de reflexión.
«Para mí cualquier arte es una vía para conectar con el ser humano»
– Por vuestra experiencia, ¿qué características debe tener una actriz o un actor para progresar como intérprete?
Ruth – Hace falta muchas cosas: Formación, perseverancia, empatía, resiliencia, curiosidad, capacidad de asombro, imaginación y vocación a prueba de bomba.
Montse – Constancia, rigor, talento y muchas ganas de jugar.
– Trabajáis en teatro y en producciones audiovisuales de cine y televisión ¿de qué manera os adaptáis a cada medio? ¿os sentís mejor en alguno en concreto?
Montse – En mi caso el teatro es mi principal medio de vida, también hago proyectos para cine y televisión y cada medio requiere de su técnica, aunque la base es la misma, el personaje, la historia y el compromiso, y el punto de vista que el director o directora quiere darle.
Eso sí en el teatro está esa inmediatez, lo que ocurre en ese momento es único e irrepetible.
Ruth – El teatro te da la respuesta inmediata del público y esa energía que transmite no se debe perder para ir calibrando sobre la marcha.
En el cine para mí es muy importante conocer el arco del personaje al dedillo para poder adaptarme a cada momento que se ruede aunque no sea cronológicamente perfecto.
En televisión, cuando haces una serie larga, conocer la base de tu personaje muy bien porque los guiones lo hacen cambiar mucho y mantener la coherencia puede ser un reto.
– ¿Cómo ha sido el proceso de trabajo para Mujeres de Oro y cómo es trabajar con Jorge Rivera?
Ruth – Es una auténtica gozada formar parte de un proceso tan colaborativo pero con una persona que tiene las ideas tan claras. La creatividad fluía, pero la visión total del proyecto que tiene Jorge hace que todo eso quede bien recogido y contenido. La otra suerte que hemos tenido es poder contar con colaboradores de lujo que nos han ayudado tanto en el canto, de la mano de Laura Siz, el trabajo de cuerpo que hemos hecho con Alberto Arcos, la asesoría de textos del siglo de Oro por parte de Ana Rossetti, el apoyo con el verso de José Carlos Plaza, el asombroso vestuario de Pier Paolo Álvaro y muchos más.
Montse – Ha sido un proceso muy enriquecedor, descubrir y redescubrir en algunos casos a estas mujeres, conocer y entender a nuestras antecesoras, para mi ha sido un regalo.
Y Jorge, con el que ya había trabajado, lo pone muy fácil.
Él sabe lo que quiere pero se nutre de lo que los actores le dan y es muy flexible y creativo.

– Además de en Mujeres de Oro también trabajáis en Seis personajes en busca de autor de Pirandello dirigida por Pepa Gamboa. ¿Cómo es trabajar juntas?
Ruth – Yo con Montse en el escenario me siento en casa. Ella aporta solidez y coherencia a todo lo que hace. Pero fuera del escenario no para de recordarme que actuar también es jugar, gozar, sorprenderse. Para mí es la compañera ideal, porque no todo en esta profesión es lo que sucede sobre el escenario o frente a la cámara y por eso, tener una mujer tan extraordinaria como Montse Peidro a tu lado es un privilegio.
Montse – En un trabajo cómo el nuestro en el que hay tantos nervios y en los que no todos los días son buenos, tener una compañera como Ruth qué sabes que va a sumar, que disfruta el escenario y que además fuera de él siempre va a intentar que todo el mundo esté feliz, y además si hay algo en lo que nos parecemos mucho es que a las dos nos gusta disfrutar de las pequeñas cosas y sacar el lado bueno de todo, tenerla cerca es una gran suerte. Para mí Ruth es mucho más que una compañera de trabajo, desde hace años nos acompañamos en la vida.
Esta es nuestra cuarta función juntas y nos entendemos a la perfección fuera y dentro del escenario, llevarte tan bien con una compañera facilita muchísimo el trabajo….es un extra.
«Para mí Montse es la compañera ideal, porque no todo en esta profesión es lo que sucede sobre el escenario o frente a la cámara y por eso, tener una mujer tan extraordinaria como ella a tu lado es un privilegio.»

«En un trabajo cómo el nuestro en el que hay tantos nervios y en los que no todos los días son buenos, tener una compañera como Ruth qué sabes que va a sumar, que disfruta el escenario y que además fuera de él siempre va a intentar que todo el mundo esté feliz»
– ¿De qué trabajo os sentís más orgullosas en vuestra trayectoria?
Montse – Elegir uno es muy difícil pues son muchos años y he tenido la suerte de tener personajes maravillosos a los que poder dar vida.
Pero digamos que sí tengo mi pódium: Siri en La Noche de Las Tríbadas de Per Olov Enquist dirigida por José Carlos Plaza. Amelia en La Casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca dirigida por José Carlos Plaza. Soldado Cerbera en Canaán escrita y dirigida por Paco Pozo.
Ruth – Yo de lo que me siento orgullosa es de cómo mis trabajos me hacen evolucionar como persona; como mujer. He hecho cosas con la esperanza de que nadie las vea, pero todas ellas me han hecho crecer.
– Naciste en Sevilla pero has vivido siempre en Málaga y en este momento resides en Madrid, ¿qué representa para ti cada una de estas ciudades en tu vida?
Aunque nací en Sevilla a los tres años nos mudamos primero a Las Palmas de Gran Canarias y después a Málaga, siempre mantuve el contacto con Sevilla y en mi juventud durante mis años como gimnasta y entrenadora pasé largas temporadas allí, así que aunque me siento malagueña, parte de mi corazón siempre estará ligada a Sevilla.
En Málaga he pasado mi niñez mi juventud y parte de mi vida adulta. Allí estudié y comenzó mi vida artística, además de que tengo a mi familia allí. Y Madrid es mi sueño cumplido, adoro esta ciudad que desde el primer momento me acogió, aquí he formado una familia y he podido desarrollar mi profesión como siempre quise.
«Aunque me siento malagueña, parte de mi corazón siempre estará ligada a Sevilla.»
«Madrid es mi sueño cumplido, adoro esta ciudad que desde el primer momento me acogió, aquí he formado una familia y he podido desarrollar mi profesión como siempre quise.»
– Además de actriz, eres bailarina, coreógrafa y gimnasta. ¿Qué importancia ha tenido en tu formación y en tu carrera profesional?
Muchísima, el trabajo corporal ha sido mi forma natural de expresarme artísticamente desde niña. La danza clásica en un inicio, la gimnasia y más tarde la danza contemporánea han sido mi forma de vida hasta casi los treinta años. El veneno de la interpretación textual llegó más tarde, aún así el cuerpo y la voz son el instrumento del actor y mi control corporal, gracias a las disciplinas de la danza, me han ayudado muchísimo y me han abierto muchas puertas en el terreno profesional.
La coreografía es mi manera de ver la vida, a día de hoy sigo coreografiando todo en mi cabeza (risas).
«La danza clásica en un inicio, la gimnasia y más tarde la danza contemporánea han sido mi forma de vida hasta casi los treinta años.»
«La coreografía es mi manera de ver la vida, a día de hoy sigo coreografiando todo en mi cabeza.»
– ¿Qué recuerdos tienes de tu paso por la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga y cómo te cambió personal y profesionalmente?
Fueron unos años maravillosos, dedicarte durante cuatro años a hacer y a estudiar lo que más te gusta en el mundo……
Yo me crié viendo la serie Fama y soñando con esa vida, tras pasar por el conservatorio de Danza y Música comencé a trabajar, así que no entré en Arte Dramático a los 18 años, como la mayoría de mis compañeros. Comencé con 26 y ya con bastante escenario a mis espaldas, eso me hizo valorar y disfrutar mucho más esos años.
Y a nivel personal mi vida dio un vuelco impresionante, cambió completamente, dejé mi vida atrás y comencé de cero. Y sobre todo parte de mis compañeros a día de hoy son mi familia.
– Has trabajado en numerosas producciones teatrales con José Carlos Plaza en la Compañía Nacional de Teatro Clásico, el Centro Dramático Nacional o Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. ¿Cómo han sido estás experiencias y cómo es trabajar con él?
Él ha sido mi regalo profesional de la vida. Es mi maestro he tenido la suerte de formarme con él durante muchos años y después he trabajado en nueve producciones bajo su dirección y con la suerte de hacerlo en los mejores escenarios de este país y con textos universales del teatro. Sin él mi carrera no hubiese sido lo que es.
«José Carlos Plaza ha sido mi regalo profesional de la vida»
«Sin él mi carrera no hubiese sido lo que es.»
– También has trabajado en series de muchísimo éxito nacional e internacional como La Casa de Papel, El Ministerio del Tiempo o Amar es para siempre. ¿Qué es lo que más has disfrutado de cada trabajo?
Yo la ficción la disfruto muchísimo y tengo muchas ganas de poder desarrollar más esta faceta.
Cuando grabe en La Casa de Papel, que fue algo muy pequeño, nadie imaginaba lo que iba a suceder con esa serie y lo que iba a ocurrir, para mí era un capitular más, luego fue muy divertido ver en lo que se convirtió.
En El Ministerio del Tiempo la curiosidad fue que grabé haciendo de una monja en el último capítulo.
Y en Amar es para siempre, serie tan icónica pude desarrollar un personaje muy dramático y hacer un trabajo más profundo durante varios capítulos.
– Has trabajado en Hit junto al director e iluminador inglés Michael Collis, con el que colaboras también impartiendo cursos, ¿qué buscáis transmitir a los alumnos?
Sí, en Hit trabajé en el inicio de la serie haciendo de una madre protestona, una serie estupenda, que mostraba muy bien los problemas de la juventud.
Michael Collis aparte de ser un gran profesional es mi marido. En nuestros cursos intentamos combinar la interpretación con el inglés pues ahora mismo se están haciendo muchas producciones en España en las que se requiere un inglés fluido. Por desgracia todavía no hay muchos actores y actrices que controlen el idioma a esos niveles e intentamos que se aúnen las dos cosas.
– ¿Cómo es tu método a la hora de preparar un personaje y cómo te sientes una vez termina un proyecto?
El método depende mucho del personaje y del medio en el que vaya a realizarse. Para mí la creación del personaje es mi parte favorita del proceso, no muchas veces tenemos el tiempo suficiente , pero cuando lo hay….es maravilloso.
Me gusta soñarlo, ir a museos, escuchar música, sentarme en el metro a mirar a las personas, inspirarme en lo cotidiano.
Si es histórico como me pasó en el caso de Gumersinda, en El sueño de la razón, ella era la nuera de Goya, pues tirar de hemeroteca, de libros, de los cuadros que hay de ella… y luego un día sin saber porqué ese personaje te invade y no habla como tú, ni camina como tú y comienza el juego.
Cuando termino un proyecto sobre todo si ha durado tiempo, necesito hacer un duelo y dejarlos ir, aunque ya siempre se queda en ti algo de ellos.
«Para mí la creación del personaje es mi parte favorita del proceso, no muchas veces tenemos el tiempo suficiente , pero cuando lo hay….es maravilloso.»
«Me gusta soñarlo, ir a museos, escuchar música, sentarme en el metro a mirar a las personas, inspirarme en lo cotidiano.»
– Además de Mujeres de Oro, trabajas con el director y autor Jorge Rivera en su obra Una tarde con la muerte. ¿Qué te interesó del proyecto?
Por favor….¿quién puede resistirse a hacer de la muerte? (risas).
Y no de una muerte cualquiera, una muerte divertida, sarcástica, folclórica…
Desde el día que me lo propuso Jorge me enamoré de ella y el proceso de creación con él ha sido estupendo, además de compartir con dos personas maravillosas el escenario Daniel Mateos y Mariano García.
Imposible negarse, ha sido un trabajo muy exigente, ha requerido de mucho estudio, pero es un disfrute total hacerlo y me «muero» de ganas por repetir.

– Tus padres son actores y tú tía también actriz, ¿cómo has vivido en casa todo lo relacionado con la interpretación?
Para mí era normal. Mi madre desde muy joven se hizo escritora y estuvo muy conectada con el mundo de “la movida de Madrid”. He visto desde bien pequeña gente fascinante y artistas increíbles circular por mi casa. Creo que eso me enseñó a apreciar la excelencia y la valentía creativa. Por otro lado yo he sido lo que se llama “niña de camerino” y he de reconocer que me sentía más en casa en un teatro o en un set que en el colegio.
«He visto desde bien pequeña gente fascinante y artistas increíbles circular por mi casa.»
«Por otro lado yo he sido lo que se llama “niña de camerino” y he de reconocer que me sentía más en casa en un teatro o en un set que en el colegio.»
– Has vivido y te has formado en Los Ángeles y en Florencia, ¿cómo recuerdas esa parte de tu vida?
Han sido muchas etapas a lo largo de mi vida. La primera vez que viajé fuera de casa tenía 14 años y fui a California. Para mí fue toda una explosión cultural impresionante. Además me dio la oportunidad de huir de “Ruth, la niña del Barrio Sésamo” y aprender a ser “yo sin etiquetas”. Me resultó muy liberador. Dos años más tarde viví en Florencia y vivía en perpetuo síndrome de Stendhal mientras cantaba en el coro del Duomo de Florencia y estudiaba teatro clásico. Y después viví durante varios años en Los Ángeles, donde nacieron mis hijas.
– Trabajaste desde muy pequeña en televisión en La cometa blanca y Barrio Sésamo, ¿qué efecto tuvo en ti ser tan conocida en un momento en que solamente había dos cadenas de televisión?
He de reconocer que tardé mucho en reconciliarme con esa época. Era muy pequeña y el peso era muy grande. Por un lado los niños no estábamos protegidos y teníamos el mismo horario que los adultos, con lo cual casi no iba al colegio y no podía pretender tener una vida normal. Y luego en el colegio me hacían bullying y no conseguía sentirme arraigada. No obstante mis padres siempre me preguntaban si quería seguir y yo decía que sí. Sentía que estaba haciendo algo importante, que me estaba formando para lo que viniese por delante y que me interesaba más lo que viniese por delante que lo que estuviese viviendo en ese momento. Luego, con los años entendí que había sido muy importante para muchos niños y niñas de mi edad y pude volver a ver la experiencia con cariño.
«He de reconocer que tardé mucho en reconciliarme con esa época. Era muy pequeña y el peso era muy grande.»


«No obstante mis padres siempre me preguntaban si quería seguir y yo decía que sí. Sentía que estaba haciendo algo importante, que me estaba formando para lo que viniese por delante y que me interesaba más lo que viniese por delante que lo que estuviese viviendo en ese momento.«
– ¿Qué supuso Días contados, tu primera película, y ganar el Goya a actriz revelación siendo tan joven?
Tanto el Goya como el premio de la Unión de Actores para mí fueron una preciosa bienvenida de mis compañeros. Ha habido otros premios, pero esos me emocionaron profundamente. En cuanto a lo de ser joven, para entonces yo ya llevaba más de diez años de profesión. A ver, el pavo lo tenía igual y un par de collejas quizá hubieran sido oportunas en ciertos momentos, pero igual de oportunas que si me hubiera dedicado a cualquier otra cosa. Lo bueno de la tontuna de la edad es que se quita con el tiempo.
– Has trabajado con muchísimos directores y directoras de cine y teatro como Rafael Alcázar, Gerardo Herrero, Tamzin Townsend, Amelia Ochandiano, Carlos Saura o José Carlos Plaza. ¿De quiénes tienes mejor recuerdo y con los que sientes que has trabajado mejor y te han aportado más?
En esta lista faltan muchos, como mi querido Imanol Uribe (nunca se olvida a los primeros) o el maravilloso Emilio Hernández… No sé… Carlos Saura siempre fue para mí un mito, desde que vi Cría Cuervos con seis años y quise aprender a actuar como Ana Torrent. Después descubrí el resto de su cinematografía y me fascinó. El haber podido hacer con él El gran teatro del mundo fue uno de los regalos más especiales que he podido tener en mi vida. Pero quién para mí será siempre mi MAESTRO (así con mayúsculas, fanfarria y luces de neón) es José Carlos Plaza. Él representa lo que para mí debería ser esta profesión: El goce de trabajar, probar, caer, inventar… en la búsqueda de la excelencia. Pero con amor y alegría, no con tortura y sufrimiento.
«Pero quién para mí será siempre mi MAESTRO (así con mayúsculas, fanfarria y luces de neón) es José Carlos Plaza»
«Él representa lo que para mí debería ser esta profesión: El goce de trabajar, probar, caer, inventar… en la búsqueda de la excelencia. Pero con amor y alegría, no con tortura y sufrimiento.»
– Creaste la productora Zampa Audiovisual con la que has producido documentales, películas, cortos y spots publicitarios, ¿cuál fue el detonante para crear este proyecto?
En realidad es una empresa que creó mi marido, Antonio Saura. Y en un principio, como era tan pequeña, yo solo estaba como apoyo para cuando necesitara una mano, . Más adelante me animé y nos metimos en la producción del cortometraje La lección.
– Has publicado poemarios, ¿cuál es tu relación con la escritura y en particular con la poesía?
Uno de los mejores regalos que nos ha dado mi madre a mi hermano y a mí es el amor por la palabra. La palabra es lo que le da cuerpo a lo abstracto y lo que hace que cualquier hecho pueda ser una historia fascinante. Viviendo eso de pequeña era natural que quisiera en algún momento experimentar con esos súper poderes.
«Uno de los mejores regalos que nos ha dado mi madre a mi hermano y a mí es el amor por la palabra.»
«La palabra es lo que le da cuerpo a lo abstracto y lo que hace que cualquier hecho pueda ser una historia fascinante.»
– En 2024 publicaste Mujeres de cine. 30 actrices que dejaron huella, libro ilustrado por Vanessa Santos ‘Fraules’ y con prólogo de la directora Paula Ortiz. ¿Qué motivó que quisieras escribir este libro?
Lo cierto es que no fue idea mía. Fue un encargo. Cuando me lo propusieron casi digo que no por el dichoso síndrome de la impostora que me iba martilleando con la idea de “yo no soy escritora” “escritora es mi madre, yo no le llego ni a la suela del zapato” y todas esos pensamientos intrusivos. Pero pasaron dos cosas: la primera es que tanto mi propia madre como mi marido me dieron las necesarias patadas en el culo para que se me quitara la tontería y la segunda es que me enseñaron el dossier que había preparado Vanesa Santos con las ilustraciones y entonces me imaginé que un día entraría en una librería y vería esa joya de libro pero firmado por otra y ahí me volví loca y me puse a investigar y a escribir como alma que lleva el diablo. Al final me ha servido como ejercicio de agradecimiento público a 30 mujeres extraordinarias y valientes que con su talento y con sus vidas han inspirado a millones de personas.
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– Cuando no trabajáis ¿a qué dedicáis vuestro tiempo?
Montse – Principalmente a estudiar, a hacer cursos y a crearme trabajo, en realidad un actor nunca para de trabajar, la diferencia es que «a veces» nos pagan por ello.
Ruth – Desde hace más de 10 años tengo una empresa que se llama ECO (Estrategias de Comunicación Oral) donde doy clases de comunicación carismática, y en particular lo que se viene a llamar pitch de venta de proyectos. La formación es otra de las cosas que me hace sentir conectada profundamente con los retos del ser humano.
– ¿Qué consejos daríais a una persona que quiera dedicarse profesionalmente a la interpretación?
Ruth – La formación es fundamental. No solo por la técnica, sino por estar en contacto con gente que quiere lo mismo que tú. Esas pequeñas comunidades que se crean en periodo de formación hacen crecer mucho más que si vas por tu cuenta tirando solo de tu instinto.
Montse – Que se forme, que lea, que vaya muchísimo al teatro y al cine.
Y por encima de todo que no busque imitar a nadie, que trabaje desde lo auténtico, desde lo que le hace único.
– Un deseo que os gustaría se hiciera realidad
Montse – Trabajar en Almagro, desde jovencita es uno de los espacios en los que deseo trabajar y todavía no ha ocurrido.
Ruth – Que el trabajo llegara más fluido; o sea, que venga seguido, pero no a la vez. Una amiga mía decía que los actores o nos moríamos de hambre o nos moríamos de sueño. Algo de continuidad sin tener que hacer malabares con tropecientos proyectos a la vez me daría mucha paz mental.

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