Valerio Rocco Lozano – Director de El Círculo de Bellas Artes, Doctor y Profesor de Filosofía

 

Valerio Rocco Lozano. Director del Circulo de Bellas Artes, Doctor y Profesor de Filosofira. Foto: Berta Delgado. YANMAG

 

“Pocas cosas nos transforman e impactan más, como individuos y como sociedad, que una experiencia cultural”

 

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Valerio Rocco Lozano es Doctor en Filosofía y Profesor en la Universidad Autónoma de Madrid. Su paso por diferentes puestos de gestión en la universidad le proporcionó una amplia experiencia que le impulsó a presentarse para la dirección de El Círculo de Bellas Artes.

Su origen italoespañol y su formación internacional le han dado una profunda visión sobre Europa, y es este enfoque el que ha primado en su programa para El Círculo de Bellas Artes, que en este momento realiza alianzas con diferentes instituciones educativas y culturales europeas.

En esta entrevista descubrimos su interesante e intensa trayectoria.

 

– Eres italoespañol, ¿cómo influyeron en tu educación las dos culturas?

Creo que de manera determinante. No sólo haber tenido un padre italiano y una madre española, sino también haber recibido una formación en ambos países y contextos educativos me ha permitido desarrollar una cierta capacidad de establecer conexiones (lingüísticas, culturales, sociales) entre dos ámbitos en parte semejantes, pero al mismo tiempo muy diferentes. En Italia viví hasta los tres años, y luego pasé seis entre Luxemburgo y Francia, lo que me permitió sumergirme en la lengua y la cultura francesas. Desde los nueve años mi formación fue en Madrid: haber estudiado en el Liceo Italiano de esta ciudad (una escuela excelente, no sólo en el ámbito humanístico, sino en el teórico en general) ha sido crucial para desarrollar mi pasión por la filosofía, el arte, la literatura y las humanidades en general. Todo ello siempre estableciendo puentes entre Italia y España: todavía hoy, mi mujer (española) y yo, al volver de un viaje a Italia, nos pasamos varios días hablando una suerte de “itañol”, lenguaje híbrido construido desde el sentimiento, el juego y la ironía.

 



- Hablas cinco idiomas y has residido y realizado estudios e investigaciones en diferentes países de Europa. ¿Cómo te ha enriquecido esta formación internacional?

Haber aprendido relativamente pronto inglés y luego alemán (indispensable para que la que ya notaba que iba a ser mi vocación: la filosofía) me ha permitido, en efecto, realizar estancias de investigación -durante el doctorado- y vivir largas temporadas en Alemania y Reino Unido. Gracias a ello he tenido la inmensa suerte de poder realizar de algún modo, en mi propia persona, un proyecto de hibridación y contaminación cultural que considero indispensable para Europa. Especialmente en este tiempo de rearmes identitarios y de cierres fronterizos, de tentaciones centrífugas (como el Brexit) y rebrotes ultra-nacionalistas, creo firmemente en la importancia de “hacer Europa” desde los ciudadanos. Una generación -en muchos casos- híbrida y transnacional, como la mía, la “generación Erasmus”, puede ser el mejor antídoto frente a las pulsiones antieuropeístas, por una parte, y a una Europa meramente burocrática y formal, por otra.

 

Valerio Rocco Lozano. Director del Circulo de Bellas Artes, Doctor y Profesor de Filosofira. Foto: Berta Delgado. YANMAG

 

“he tenido la inmensa suerte de poder realizar de algún modo, en mi propia persona, un proyecto de hibridación y contaminación cultural que considero indispensable para Europa”

 

– Eres doctor en Filosofía y profesor en la Universidad Autónoma de Madrid. ¿Cómo comenzó tu interés por esta disciplina y en especial por el filósofo Hegel?

Mi amor por la filosofía empezó como un desafío, justamente en los años del Liceo Italiano. Al contrario de lo que ocurre en el sistema educativo español, en esa escuela la filosofía era una de las asignatura más difíciles, temidas y respetadas. Y de los tres intensos años que se dedicaban a estudiar historia de la filosofía, Hegel era el filósofo considerado unánimemente como más complejo (o más incomprensible, según las versiones). Creo que el reto de la complejidad de la filosofía en general -y de Hegel en particular- fue lo que me llevó a esta maravillosa profesión.

 

 

Valerio Rocco Lozano. Director del Circulo de Bellas Artes, Doctor y Profesor de Filosofira. Foto: Berta Delgado. YANMAG

“Mi amor por la filosofía empezó como un desafío”

 

 

– Has pasado por diferentes puestos de gestión dentro de la Universidad Autónoma de Madrid, como la coordinación del Máster en Filosofía de la Historia: Democracia y Orden Mundial o el Vicedecanato de Investigación, Transferencia del Conocimiento y Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras. ¿Qué capacidades has tenido que desarrollar para estos puestos?

Las tareas de gestión de cualquier profesor universitario, en los últimos años, se han multiplicado exponencialmente. Esto es percibido por muchos -no sin razón- como un grave problema, porque merma las misiones fundamentales de todo profesor: la docencia y la investigación. Sin embargo, creo que la gestión también tiene un importante componente formativo, con una gran utilidad en otros campos de la vida. Pongamos el caso de organizar un congreso: hoy en día un profesor universitario debe encargarse de todo: desde montar el programa, elaborar el presupuesto, solicitar subvenciones, traducir textos, organizar presentaciones, reservar hoteles y desplazamientos e incluso pegar carteles… Si esto es así de complejo para un simple congreso, dirigir un proyecto de investigación (y más si es europeo) es aún más exigente, cada vez más parecido a gestionar una empresa. Por añadidura, a los que por diferentes razones nos hemos embarcado en la gestión universitaria propiamente dicha, nos ha permitido desarrollar muchas habilidades de control presupuestario, de manejo de equipos, de relaciones internacionales e institucionales, y sobre todo dotes de negociación “política” con ámbitos muy diferentes (como las facultades científicas o las empresas). En mi caso, el reto de coordinar desde el Vicedecanato, durante cuatro años, la investigación y la transferencia del conocimiento en una Facultad con 450 profesores y 70 grupos de investigación, ha constituido un aprendizaje realmente polifacético y enriquecedor.

 

 

– Todos tus proyectos han tenido vocación internacional. También trabajando en la Autónoma, desarrollaste una investigación con un importante apoyo de fondos europeos sobre el concepto de “Fracaso” en la Modernidad. ¿Cómo se llevó a cabo este proyecto?

La petición del proyecto Failure. Reversing the Genalogies of Unsuccess, que nos fue concedido (¡a la primera!) por parte de la Comisión Europea en el marco de Horizonte 2020, fue una aventura extraordinaria, nacida de dos elementos “tan difíciles como raros”, como diría Spinoza: en primer lugar, una auténtica mentalidad transdisciplinar, esto es, la puesta en común de aproximaciones historiográficas, filosóficas, literarias y artísticas para investigar un concepto tan complejo como el fracaso a lo largo de la Edad Moderna. Esto nos permitió, alrededor del Madrid Institut of Advanced Studies (MIAS) de la UAM, y de su director, Antonio Álvarez-Ossorio, conformar un equipo muy joven, dinámico y con ganas de romper las barreras entre departamentos y ámbitos de conocimiento. El segundo elemento determinante, en mi opinión, fue un equilibrio entre la atención por el pasado (la gestación del concepto a partir del siglo XVI) y las posibles aplicaciones actuales: nuestra idea era y sigue siendo que sólo comprendiendo profundamente los mecanismos de adscripción de la “etiqueta” de fracaso a individuos, grupos y comunidades es posible desarrollar políticas públicas y estrategias intelectuales para revertir los procesos de marginación, estigmatización o exclusión que siempre acompañan a “lo(s) fracasado(s)”. Gracias a estos dos elementos (enfoque híbrido y compromiso social) hemos podido desarrollar un proyecto muy ambicioso, financiado con un presupuesto de 1.4 millones de euros, que agrupa a 11 prestigiosas instituciones académicas europeas y americanas y a un centenar de participantes de todos los ámbitos. Si todo va bien, pronto el Círculo de Bellas Artes también se unirá al Proyecto como un miembro más, lo que -por razones personales- me hace una especial ilusión.

 

Valerio Rocco Lozano. Director del Circulo de Bellas Artes, Doctor y Profesor de Filosofira. Foto: Berta Delgado. YANMAG

“nuestra idea era y sigue siendo que sólo comprendiendo profundamente los mecanismos de adscripción de la “etiqueta” de fracaso a individuos, grupos y comunidades es posible desarrollar políticas públicas y estrategias intelectuales para revertir los procesos de marginación, estigmatización o exclusión”

 

 

– ¿De qué manera comenzó tu relación con el Círculo de Bellas Artes?


Mi relación personal con el Círculo se remonta a mis años de estudiante universitario: en esa época era un referente para mí y para muchos compañeros de Filosofía. No sólo asistíamos a conferencias, debates o a las proyecciones del Cine Estudio, sino que muchas veces simplemente nos pasábamos por la Calle Alcalá 42 para ver qué iba a ocurrir esa tarde o para tomar algo en la cafetería. Más adelante, durante el Doctorado organicé en el Círculo diferentes congresos y eventos: en particular recuerdo una presentación del libro “Pensar Europa”, editado por mí junto con Diego S. Garrocho, en la que intervinieron Gianni Vattimo, Ángel Gabilondo, Teresa Oñáte, Félix Duque y otras personalidades, lo que para mí fue muy emocionante. Mi relación con el Círculo se intensificó a partir de 2014: en ese año recibí la llamada de mi antecesor en el cargo, Juan Barja, para intervenir en la puesta en marcha de “SUR. Escuela de Profesiones Artísticas”, un proyecto docente fascinante (y que todavía hoy goza de una salud inmejorable) que el Círculo emprendió junto a La Fábrica. Poder concebir e impartir (junto con otros compañeros, grandes amigos) asignaturas teóricas de filosofía y arte tan novedosas y estimulantes como “Secuencias”, “Analogías” y “Recursos” fue una de las muchísimas cosas que le agradezco a Juan Barja, que siempre ha sido un referente para mí en lo intelectual y lo personal. Cuando la Junta Directiva me identificó como un posible candidato para la Dirección del Círculo, ante la inminente marcha de Juan, evidentemente sentí vértigo, pero también muchas ganas, justamente en virtud de esa relación personal tan intensa que siempre me ha ligado a esta institución. Resultar elegido, tras un largo proceso de selección, fue un auténtico honor: obtuve una excedencia en la Universidad Autónoma (donde sigo dando clase en el Máster de Filosofía de la Historia) y aquí estoy, un año después, tan ilusionado como el primer día, a pesar de que ha sido un año muy complejo.

 

“Resultar elegido, tras un largo proceso de selección, fue un auténtico honor”

“aquí estoy, un año después, tan ilusionado como el primer día, a pesar de que ha sido un año muy complejo”

 

 


- ¿Cuál era tu proyecto para el Círculo y qué rumbo estás dando a la institución?


El proyecto que presenté podría resumirse en tres conceptos: internacionalización, juventud e innovación. En primer lugar, considero muy importante fortalecer la presencia internacional, sobre todo en otros países de nuestro continente, del Círculo de Bellas Artes, que por cierto ostenta la condición de Casa Europa. Para ello estamos trabajando en diferentes líneas: creación de alianzas internacionales, comunicación más allá de nuestras fronteras y sobre todo petición de proyectos europeos. En segundo lugar, consideraba fundamental fortalecer el vínculo de las generaciones más jóvenes con el Círculo: por diferentes razones, hoy en día nuestra institución no ha conseguido llegar del todo a unas franjas de edad inferiores a los 35 años. Mediante una apuesta por actividades online, contenidos más ajustados a los intereses de los más jóvenes y una nueva política de comunicación, creemos estar logrando el resultado. Por último, está la apuesta por la innovación, entendida como transferencia (y no mera divulgación) de la investigación. Este eje del proyecto implica una serie de relaciones con Universidades españolas y extranjeras que ya estamos desarrollando a través de varias iniciativas. A estos tres ejes se añaden otros elementos muy importantes, de carácter transversal, como una mayor presencia de las mujeres en nuestra programación y una atención especial hacia los grandes retos de nuestro tiempo: ecologismo, feminismo, transformación digital, crisis migratoria y radicalismos de distinto tipo.

 

Valerio Rocco. Director de El Circulo de Bellas Artes

“considero muy importante fortalecer la presencia internacional, sobre todo en otros países de nuestro continente, del Círculo de Bellas Artes, que por cierto ostenta la condición de Casa Europa”

 

 


- Has participado en la gestación de CIVIS, una red de universidades europeas ¿en qué consiste y qué vínculo tiene con el Círculo?

CIVIS. A European Civic University es una de las grandes “Universidades Europeas” reconocidas por las instituciones comunitarias en los últimos años: una alianza de ocho centros de educación superior que comparten proyectos de docencia, investigación e implicación social. Creo que este tipo de alianzas, que permiten generar ámbitos de aprendizaje e investigación multilingüísticos y plurinacionales, constituyen el futuro de la Universidad y tienen mucha importancia para la construcción europea: por eso me considero afortunado por haber podido contribuir a este proyecto, liderando uno de los grupos de trabajo del consorcio desde la UAM. Por cierto, creo que iniciativas semejantes son importantísimas en el ámbito de la cultura. En pocas semanas -si la pandemia lo permite- acudiré a Berlín, a una reunión en la Akademie der Künste, para impulsar uno de estos proyectos: el Círculo se convertirá en uno de los miembros fundadores de la Alliance of Academies, red de centros culturales europeos con vocación de transformación social. Para este tipo de redes, creo que la experiencia de las “Universidades Europeas” como CIVIS será muy valiosa.

 

 

“el Círculo se convertirá en uno de los miembros fundadores de la Alliance of Academies, red de centros culturales europeos con vocación de transformación social”

 

 



- En tus tiempos de estudiante fuiste crítico con la entrada de las empresas en la universidad. Desde tu experiencia en la gestión en la Universidad Autónoma y en el Círculo ¿cómo entiendes ahora que debe ser la relación entre instituciones públicas y empresas privadas?

Ya en mi época de Vicedecano en la UAM me di cuenta de que no tiene sentido demonizar las relaciones entre investigación pública y sector privado: normalmente, en mi experiencia, los acuerdos que surgen de los acuerdos entre ambos sectores son muy provechosas para ambos. Ahora, desde el Círculo de Bellas Artes, sigo con esta convicción: de hecho, hemos impulsado diferentes acuerdos de colaboración con varias universidades, entre ellos un proyecto de Doctorado industrial con la Universidad Autónoma de Madrid: entre el CBA (en este caso, entidad privada) y la UAM (universidad pública) formaremos a una doctoranda para que investigue el concepto de “innovación crítica”, una noción crucial, hoy en día, para el ámbito artístico y humanístico. Por cierto, el Círculo en sí mismo es una extraña y exitosa mezcla de lo público y lo privado: somos una entidad privada, sin ánimo de lucro, declarada de interés público. Sólo un 7% del presupuesto procede de instituciones públicas, pero al mismo tiempo tenemos un Patronato (Ministerio de Cultura, Comunidad de Madrid y Ayuntamiento) que es fundamental para nosotros.

 

 

“el Círculo en sí mismo es una extraña y exitosa mezcla de lo público y lo privado: somos una entidad privada, sin ánimo de lucro, declarada de interés público”

 

 

 


- Te interesa desarrollar los conceptos de Innovación y Transferencia en relación a la Cultura y las Humanidades. ¿Crees que son términos que de los que se han apropiado la Ciencia y la Tecnología?

Desde luego. En el ámbito humanístico y cultural se tiene cierto reparo a usar conceptos como “innovación”: pero el resultado de esa resistencia (que puede tener buenas razones teóricas, no lo niego) es que ahora cuando pensamos en “innovación” solemos identificarla meramente con elementos tecnológicos o digitales. Creo que hay que “reconquistar” desde la cultura este término (así como otros: por ejemplo “creatividad” o “impacto”). Pocas cosas nos transforman e impactan más, como individuos y como sociedad, que una experiencia cultural (un libro, una película, una exposición, una conferencia). Desde la filosofía y las artes, por ejemplo, se puede no sólo contestar a una pregunta, o aplicar una teoría, sino transformar las preguntas o refutar la teoría. No hay nada más innovador que este punto de vista.

 

 

“Desde la filosofía y las artes, por ejemplo, se puede no sólo contestar a una pregunta, o aplicar una teoría, sino transformar las preguntas o refutar la teoría”

 

 

 



- ¿Qué adaptación está teniendo la institución a las limitaciones de la pandemia por el Covid-19?


Además de la adaptación a los nuevos aforos y demás disposiciones para lograr un disfrute de la cultura con total seguridad, algo para lo que estamos plenamente preparados de cara a la temporada 20/21, estoy especialmente orgulloso de la actividad que hemos realzado durante el confinamiento: durante esos meses hemos trasladado a un formato online nuestros ciclos de conferencias (Los Lunes Al Círculo), nuestras actividades para socios (con talleres online de diferentes disciplinas) y nuestras exposiciones (una de ellas, la de Alfonso Berridi, contó incluso con una “inauguración virtual”). En nuestra web hemos desarrollado proyectos específicos para pensar el tiempo que estamos atravesando, como el Glosario de la Pandemia. Hemos puesto a disposición de los usuarios gran cantidad de publicaciones, conciertos y eventos. Las estadísticas muestran que durante el confinamiento hemos triplicado el número de visitas a la web; además, la edad media de usuarios de la web ha disminuido en 23 años. Ambos datos sugieren que hemos conseguido captar el interés de las generaciones más jóvenes, sin perder el de las más experimentadas. Ahora, tras la reapertura, esperamos poder acoger físicamente a este público variado (con todas las medidas de seguridad) en nuestro edificio de la Calle Alcalá.

 

 

“En nuestra web hemos desarrollado proyectos específicos para pensar el tiempo que estamos atravesando, como el Glosario de la Pandemia”

 

 

 

“tras la reapertura, esperamos poder acoger físicamente a este público variado (con todas las medidas de seguridad) en nuestro edificio de la Calle Alcalá”

 

 


- ¿Cómo es tu tiempo libre?

Además de mi afición por los viajes, mi tiempo libre siempre ha estado ligado al disfrute de la increíble oferta cultural de Madrid: teatro, cine, exposiciones, conciertos… Desde que he asumido la dirección del Círculo, gran parte de mi ocio también se desarrolla en ese lugar: no sólo por obligación, sino también por pasión paso varias tardes a la semana disfrutando de las actividades que programamos. Estar con mi mujer y con mi hija de dos años, en todo caso, es mi forma favorita de disfrutar mi tiempo libre.

 

 


- Un deseo que te gustaría se hiciera realidad 

Puede parecer un poco “fáustico”, pero sería este: “nunca dejar de desear”.

 

 

“Puede parecer un poco “fáustico”, pero sería este: “nunca dejar de desear”

 

 

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