Beltrán Gambier: un abogado que defiende el interés público

“Promuevo la abogacía pro bono de interés público. Y además de predicar, la ejerzo.” – Beltrán Gambier, Abogado

 

Beltrán Gambier es un abogado argentino afincado en España desde hace más de veinte años que reparte su actividad laboral en los ámbitos del derecho y la cultura. Editor y fundador de la Revista Intramuros, especializada en el género de la biografía, ha sido organizador y director artístico de los encuentros literarios internacionales LETRA y GUTUN ZURIA en Madrid, Bilbao y Buenos Aires, entre otras ciudades. Como abogado es miembro fundador de Transparencia Internacional España, organización que promueve los valores cívicos de la transparencia, y se define firme defensor de la abogacía pro bono, que promueve entre la ciudadanía el ejercicio del derecho a la información.

En esta entrevista, Beltrán Gambier nos desgrana su dilatada trayectoria profesional.

 

 

?- Eres abogado, editor, gestor cultural y escritor, ¿cómo has conseguido desarrollar tantas facetas profesionales?
La clave está en hacer lo que te gusta.  Hay que tener tolerancia cero a transitar por caminos equivocados. A veces eso no es posible porque no todos pueden gobernar sus tiempos como desean.  Si no tienes libertad para disponer las horas que quieres para lo que quieres durante la semana, entonces queda el tiempo libre. Yo siempre lo usé para mi faceta creativa. Unos lo usan para jugar al golf o navegar, que está muy bien, y yo lo uso para crear y  escribir. Pero no dejo de ir al gimnasio.

“La clave está en hacer lo que te gusta.  Hay que tener tolerancia cero a transitar por caminos equivocados”

– La Revista cultural Intramuros, de la que eres fundador y editor desde hace más de veinte años, ha pasado por dos fases en su línea editorial: una dedicada a la autobiografía mínima y otra centrada en la cultura de ciudades y países concretos. ¿Qué motivó la transformación?

Las fases han sido tres. Una primera en la que en cada número contenía una “autobiografía mínima” de un personaje prestigioso de la cultura y de la sociedad. Estos textos eran complementados con comentarios breves de personas que conocían al autor de la autobiografía.
Más tarde se trabajó en el puente cultural Madrid-Buenos Aires. Escribían sus “autobiografías mínimas” personalidades de las dos orillas. Fue una etapa muy bonita y enriquecedora. Dos hitos de esta etapa: Héctor Alterio y José Sacristán.
En la actualidad trabajamos sobre ciudades y países, pero también hemos hecho números dedicados a una sola persona, como el que hicimos en torno a la figura de Francisco Umbral, o a una institución, como el dedicado al Teatro Real. Y siempre alternando con números completos dedicados a la “autobiografía mínima” o a las “memorias de la infancia” (en el que han escrito, entre otros, el presidente de Transparencia Internacional España y el presidente del Consejo General de la Abogacía Española; pero todos los textos son igual de valiosos).

 

– Habéis dedicado números a Berlín, Alemania, Italia, Francia, Israel, Argentina, Grecia, Egipto, Marruecos y Turquía, entre otros, ¿qué os motiva a dedicar un número un país en concreto?
Las circunstancias son diversas. Empezamos con Berlín invitados por el Goethe-Institut Madrid a acompañar un encuentro internacional de escritores jóvenes berlineses que venían a Madrid y eran desconocidos en algunos casos o no estaban traducidos. La revista los contactó y fueron entrevistados (incluso en Berlín) o invitados a escribir textos en primera persona.  Fue un número espectacular con foto de Marlene Dietrich en la portada llegando a Madrid y con una nota manuscrita que decía “Berlín es más que la Dietrich”.

 


– ¿Cómo ha sido tu experiencia al conocer personalmente escritores o intelectuales de tanta importancia?
Rica, claro. Poder hablar de Derecho con Jutta Limbach, que además de ser presidenta –en aquel momento- del Goethe-Institut (mundial) es una gran jurista, o con Hans Magnus Enzersberger, con quien cené una noche gracias al convite de Margareta Hauschild, directora del Goethe-Institut Madrid, es algo inolvidable.
Otra gran figura del cine y de la literatura que traté mucho es Vincenzo Cerami, coguionista junto a Roberto Benigni, de la película “La vida es bella”. Lo invitamos a Madrid y luego lo llevamos a Buenos Aires para una serie de actos. Presentamos con él el número de Italia en un acto el Instituto Cervantes de Roma, en la plaza Navona.

 

Tengo recuerdos con Günter Grass y Jürgen Habermas. De los griegos al que traté mucho y le invité a Bilbao es a Costas Tsoclis, el gran artista plástico y un pensador. Me conmueve su frase:  “Y han quedado los amigos y nuestros verdaderos benefactores, los que nos hirieron, los que nos vencieron, los que con su indiferencia nos humillaron porque nos volvieron a hacer personas”.
Con los franceses destaco la relación que mantuve con Philipe Lejeune (el autor del mítico “Pacto Autobiográfico”) y con Jean-Pierre Castellani, ahora amigo íntimo y compañero de tantos actos en distintas partes del mundo, incluyendo Buenos Aires. Otra figura que deseo destacar es la de Gerard Mortier, con quien hicimos un número especial dedicado al Teatro Real cuando lo dirigía. Mantuvimos una entusiasta relación. Y si hablamos de teatros me viene de inmediato el nombre de Sergio Renán, que fue director del Teatro Colón y un gran actor y director de cine, entre otras cosas (su película “La Tregua” –basada en la novela de Mario Benedetti- fue la primera película en español candidata al Oscar). Cada vez que venía a Madrid nos veíamos.
Con  el escritor argentino Abel Posse mantengo también una amistad desde que era Embajador argentino en España, después lo invité a “Letra”. Ambos tenemos un amigo común muy querido,  Jorge Sorondo.


– Como biógrafo, has trabajado junto al periodista Arcadi Espada en la investigación sobre la vida del escritor Josep Pla, que se publicó en el diario El País con motivo de su centenario ¿cuáles fueron los descubrimientos más reveladores sobre el autor catalán?
Arcadi Espada no creía que Aurora fuese, como lo dice una biógrafa, regente de un burdel. El primer desafío fue descubrir su identidad teniendo en cuenta que partíamos de una inicial: “A.” (así se refiere Pla a ella en “Notas para un diario”), y el segundo, descubrir la verdadera historia.  Formó parte del equipo la profesora Anna Caballé, experta en el género de la memoria. Fueron varios meses en los que vivimos sumergidos en la magia y en el suspenso.  Fuimos exitosos. Descubrí la identidad y conocí a su familia en una tarde de sábado. Arcadi y Anna hicieron una crónica maravillosa en El País, con foto de Aurora en portada,  para el día del centenario del nacimiento de Pla que se tituló “El crepúsculo erótico de Josep Pla. Primera noticia biográfica de Aurora Perea Mené”. La nota contiene un recuadro de Arcadi en el que habla de mi intervención en términos que aún hoy me conmueven. Dice algo así como que Intramuros y yo fuimos una suerte de “INTERPOL biográfica”. Aurora fue costurera en la tienda “La Mondiale” de Buenos Aires. Era hija de uno de los militares que perdieron la guerra. Su familia es encantadora, mantengo con ellos, todavía, una  afectuosa relación.

 

 

 

Incorporé a mis hábitos esta manera de investigar. Desde entonces, antes de visitar una ciudad o país ya me trazo un objetivo. Alguna persona que quiero conocer o descubrir.  Pongo un ejemplo. Antes de  viajar a Tánger hace unos años, me propuse encontrar  Mohammed Mrabet, quien fuera coautor de varios libros con Paul Bowles y su amigo íntimo. Alguien de El País había intentado contactarle y no lo logró, incluso con la ayuda de una traductora muy conocida vinculada con la ciudad.  Haciendo uso de mis habilidades, al tercer día fuimos invitados a casa de Mrbet. Y allí surgió una relación que incluyó a Pierre Bergé.

 

“Incorporé a mis hábitos esta manera de investigar. Desde entonces, antes de visitar una ciudad o país ya me trazo un objetivo. Alguna persona que quiero conocer o descubrir.”

– ¿Qué es lo que más te interesa de la investigación de la vida y trayectoria de los escritores? ¿preparas  nuevos ensayos biográficos en la actualidad?
En realidad no es sólo la vida de los escritores lo que me interesa.  Yo encuentro atractivas todas las vidas en las que el protagonista gobierna su derrotero vital con inteligencia, creatividad y audacia. Me gustan los que se juegan, los que se animan a cambiar de vida. Los que persisten. La última vida que me ha interesado y sobre la que escribí un breve texto en mi blog es la de Witold Gombrowicz, quien tuvo que pasar, inesperadamente, casi 24 años en Buenos Aires como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

“Encuentro atractivas todas las vidas en las que el protagonista gobierna su derrotero vital con inteligencia, creatividad y audacia. Me gustan los que se juegan, los que se animan a cambiar de vida. Los que persisten”

 

– También te adentras en el terreno de la narrativa con Tierra de Fuego, tu primera novela ¿puedes adelantarnos algo sobre ella? ¿qué te llevó a comenzar a escribirla?
En 1965 viví un año en Ushuaia, la capital de Tierra del Fuego. Tengo recuerdos imborrables de las personas que conocí allí y de la belleza de la región. La ficción que creo en mi novela se inicia en ese año. Casi todos los personajes de la novela estaban en Ushuaia ese año, pero no sabían hasta qué punto sus vidas iban a mantenerse conectadas en los siguientes 40 años. La trama se desarrolla más tarde en Buenos Aires y Madrid. Los temas centrales de la novela son la corrupción, la violencia política y la prostitución.  Volví a Ushuaia hace poco para documentarme sobre algunos aspectos y mantengo relación con muchas de las personas que allí conocí. El hecho que más me motivó, quizás, tiene que ver con la vida real. Casi 40 años después fui el generador de un reencuentro amistoso entre dos personas que protagonizaron un gravísimo enfrentamiento en ese año en Tierra del Fuego. Los reconcilié. Y me dije: quiero contar esta historia, y claro, luego surgieron más cosas.

“Fui el generador de un reencuentro amistoso entre dos personas que protagonizaron un gravísimo enfrentamiento en ese año en Tierra del Fuego. Los reconcilié. Y me dije: quiero contar esta historia”


– Has sido director artístico de “Letra. Encuentro Internacional de Creadores en el Barrio de las Letras de Madrid”, que aúna literatura, teatro, cine y poesía ¿cómo han sido las cuatro ediciones del festival?
Fueron cuatro ediciones extraordinarias por el significado de cada una. En la primera reunimos aquí intelectuales de Madrid y Buenos Aires provenientes del cine, el teatro, el arte y la literatura. Repetimos el esquema en la segunda, que tuvo lugar en Buenos Aires. La tercera, otra vez en Madrid, tuvo a Perú como invitado y a Mario Vargas Llosa como invitado de honor. Nunca conté hasta hoy que antes de invitar a Mario tenía yo, y tengo, una relación de amistad con uno de sus íntimos amigos peruanos, el artista plástico Fernando de Szyslo, a quien había contactado hacía muchos años con motivo de una investigación biográfica que hice en Lima en torno a Georgette, la viuda de César Vallejo. Se me ocurrió juntarlos, a Mario y Fernando, en una conversación. Fue en el Ateneo de Madrid. Un momento memorable. No cabía un alfiler.

 

 

– Del mismo modo formas parte del equipo de “Hay Festival Segovia”, evento dedicado a la literatura, música y otras artes. Este festival se ha celebrado en diferentes países e impresiona las personalidades con las que habéis contado: Mario Vargas Llosa, Enrique Vila-Matas, Doris Lessing, Paul Preston, entre muchos otros.
¿cómo se prepara un encuentro cultural de esta envergadura??
Yo solo me ocupo de la parte jurídica. Hay que hacer convenios con las entidades públicas y privadas y otras labores  legales. Se trabaja con mucha anticipación.  Este año se celebra la décima edición. Una vez que mi trabajo esta hecho, soy un muy entusiasta integrante de público.


– ¿Cuáles son tus autores de referencia? ¿A qué escritor te gustaría conocer y todavía no has tenido oportunidad?
Dada mi especialidad en el género biográfico y autobiográfico, mi tendencia natural es leer y conocer, si cabe, a los autores que cultivan estos géneros. He hablado mucho con mis admirados Ian Gibson y Paul Preston, con quien incluso jugué “futbolín”. Por eso, cuando la AlhóndigaBilbao me fichó para crear y ser el director artístico de las primeras ediciones de “Gutun Zuria”, un festival literario que sigue su andadura, dedicamos dos ediciones a las temas de mi interés. Una a la correspondencia y otra a la biografía y autobiografía. De esa experiencia bilbaína me quedo con gratísimos recuerdos entre los que destaco cálidos momentos con Elena Poniatowska y Eric Hobsbawm.
Me gustaría conocer al escritor chino Mo Yan, Premio Nobel de Literatura quien ya escribió en mí revista. China me ha marcado luego de un viaje que hice el año pasado. Trabajo con ellos en varios proyectos.

 

 

– En tus proyectos culturales trabajas junto a la gestora María Sheila Cremaschi, galardonada con la Orden el Imperio Británico  ¿cómo es trabajar junto a esta profesional? ?
Conversamos y discutimos mucho los proyectos. Al final prevalece aquella idea que más conviene al éxito del proyecto.

 

– Eres abogado especializado en Derecho Administrativo, ¿por qué decidiste dedicarte a esta especialidad??
Hacia cuarto año de carrera me tocó un profesor, Tomás Hutchinson, que me hizo enamorar del Derecho Administrativo. Su método de enseñar era obligarnos a pensar, algo que se observa poco en estos tiempos universitarios. Las relaciones de los individuos con la Administración es algo que a los abogados en general no les gusta. A mí sí. Yo miro la realidad, cotidianamente, con el prisma de esta rama del Derecho y así voy opinando de temas tan variados como el de la situación de Julian Assange, sobre la que he escrito varios artículos y propuesto una solución que fue asumida como válida por el gobierno de Ecuador y comentada en dos artículos por el catedrático de Derecho Administrativo, José Eugenio Soriano. También opiné sobre algunos aspectos de la situación Cataluña y la consulta del 9N. Ahora opino sobre las consecuencias de la Declaración Unilateral de Independencia.

 

“Las relaciones de los individuos con la Administración es algo que a los abogados en general no les gusta. A mí sí. Yo miro la realidad, cotidianamente, con el prisma de esta rama del Derecho”

?- Has tenido una larga trayectoria como abogado en Buenos Aires, ¿qué decantó la balanza para venir a trabajar a España??
Vine desde Argentina como socio de uno de los despachos más importantes de Argentina. Me encomendaron la representación ante las grandes empresas españolas, muchas de las cuales eran clientes del bufete. Era presidente de la Argentina Fernando de la Rúa y el país esperaba una segunda ola de inversiones de las pequeñas y medianas empresas. Esta idea se complicó gravemente con la crisis Argentina de diciembre de 2001. Decidimos permanecer aquí por unos años. Y me quedé.  Pero mantengo estrecho vínculo con mi amigo, ex socio y maestro, Juan Carlos Cassagne.


– En el Despacho Gambier os habéis especializado en asuntos vinculados con la contaminación acústica ¿qué contenciosos habéis llevado en esta área?
La contaminación acústica es un tema de derecho administrativo. He tenido todo tipo de casos y me ha tocado defender más a las víctimas del ruido que a los emisores. Más que al litigio oriento mi práctica al asesoramiento, a la negociación y a la defensa en sede administrativa. Un pleito sobre estos asuntos no le conviene a nadie.


– Formas parte de la organización Transparencia Internacional ¿qué proyectos destacarías de los que habéis desarrollado hasta el momento?
Soy uno de los miembros fundadores del capítulo español de esta organización internacional. Además de los temas generales que nos ocupan, dedico particular atención a las relaciones de Transparencia Internacional España con otras organizaciones, públicas y privadas, con las que vamos celebrando convenios de colaboración. Así, con el Consejo General de la Abogacía Española celebramos un convenio para promover entre la ciudadanía el ejercicio del derecho a la información. Para esa labor, hay un listado de abogados que está dispuesto a trabajar pro bono para esos ciudadanos. Esto no tiene nada que ver con el turno de oficio, de allí que los ciudadanos que requieran esta colaboración no deben ser carenciados. Sí tienen que ser ciudadanos con vocación cívica.
Promuevo la abogacía pro bono de interés público. Y además de predicar, la ejerzo. En España hay cada vez más conciencia de que los abogados tenemos que implicarnos con la Sociedad Civil de manera pro bono.

 

 

“Con el Consejo General de la Abogacía Española celebramos un convenio para promover entre la ciudadanía el ejercicio del derecho a la información. Para esa labor, hay un listado de abogados que está dispuesto a trabajar pro bono para esos ciudadanos.”


– En Argentina apoyaste la causa de la abogada Ana Gritti, cuyo marido falleció en la voladura intencional de la Fábrica de Armamento de Rio Tercero y que el gobierno del entonces presidente Carlos Menem, trató de disfrazar como un accidente para ocultar la venta de armas a Ecuador y Croacia. La voladura dejó además 6 muertos y resultaron heridas más de 300 personas ¿de qué manera participaste y cómo se resolvió esta causa??
No participé en la causa. Más bien le rendí tributo, en vida, a Ana Gritti. ¿Cómo? Proponiéndola al premio de Derechos Humanos que otorga el Consejo General de la Abogacía Española y del cual yo soy miembro del jurado en representación de la Federación Interamericana de Abogados. Ella es un emblema en Argentina contra la impunidad. Logró dar vuelta una causa que estaba a punto de archivarse demostrando que no había habido accidente. Fue el día en que salió esta noticia cuando la llamé por teléfono desde España, sin conocerla, y trabamos una amistad que concluyó con su muerte por razones naturales. La causa tuvo sentencia y hubo condenados.  Quedan, además, procesos judiciales por resolver sobre delitos vinculados con los delitos cometidos.

“Promuevo la abogacía pro bono de interés público. Y además de predicar, la ejerzo.”

– Dentro de tus actividades como abogado pro bono, defiendes causas culturales como la defensa del Teatro Odeón de Buenos Aires y del Teatro Albéniz de Madrid y has participado también en causas medioambientales, colaborando con Greenpeace Argentina entre otros. ¿cómo ha sido su trabajo en el desarrollo de cada una de estas causas? ¿qué te ha llevado a involucrarte en cada una de ellas?
En el caso del Teatro Odeón fue porque pasaba diariamente por la puerta para ir a mi despacho de abogado. Me dio curiosidad el tema, lo investigué como jurista y como ciudadano y me impliqué con una acción judicial innovadora que hoy se estudia en las universidades argentinas como caso líder. Con ella logré que no se construyera un edificio comercial en el lugar en el que, todavía, debe construirse un teatro. Me dicen que se han iniciado obras. Al llegar a España y enterarme de lo que le podía ocurrir al Teatro Albéniz no dudé un segundo en implicarme. Llevamos años de éxito impidiendo que el teatro sea demolido, pero el resultado final que esperamos es su reapertura.

 

 

“Llevamos años de éxito impidiendo que el Teatro Albéniz sea demolido, pero el resultado final que esperamos es su reapertura.”

 

En cuanto a la colaboración con Greenpeace Argentina consistió en un asesoramiento procesal que di a los abogados que llevaban una causa en la que un gasoducto podía dañar zonas naturales protegidas en el norte argentino. Desde ese momento, el director ejecutivo de Greenpeace Argentina, Martín Prieto, venía a mis clases en la universidad a contar el caso. He visto que sigue en ese cargo, lo que celebro.

 

– ¿Qué es lo que más te gusta de la vida en Madrid? ¿Echas de menos Buenos Aires?
Me gusta de Madrid ese aire pueblerino que tiene. De Buenos Aires echo de menos el ritmo de gran ciudad y la manera de conversar de la gente.


– Un deseo que te gustaría se hiciera realidad.
¿Uno nada más? No. Tengo al menos tres: la reapertura del Teatro Albéniz , la inauguración de un nuevo teatro allí donde estaba el Teatro Odeón y la publicación de mi novela Tierra del Fuego.

 

“Tengo al menos tres deseos: la reapertura del Teatro Albéniz , la inauguración de un nuevo teatro allí donde estaba el Teatro Odeón y la publicación de mi novela “Tierra del Fuego”.

 

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Beltrán Gambier

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